27/8/15

Salí con una chica que creía que mi ombligo fabricaba pelusas. Como estaba muy enamorado no le llevé nunca la contraria ni me atreví a confesarle que aquello que se entretenía en tocar con la yema de su índice era un remate mal cosido de mi cordón umbilical, un reborde oscurecido por el tiempo que, como los fondos de los pozos, invitaba a imaginar cualquier cosa. Pasaron los años. Me casé con otra mujer, con una que no creía en fábricas subcutáneas de pelusas ni en que mi cuerpo ofreciera prestaciones sobrenaturales. Tuve dos hijas. La pequeña, cuando lo era más que ahora, también mostraba curiosidad por mi ombligo. Un día estaba tumbado en la cama y ella lo miraba sin atreverse a decir lo que pensaba. Luego acercó la cara y empezó a hurgar con el dedo. Juro que hice fuerza para que encontrara una pelusa por pequeña que fuera, una prueba de que era verdad, de que existe la biología fantástica igual que existen los eclipses o las auroras boreales o las nubes de desarrollo vertical que desde el suelo se confunden con tanta facilidad con el perfil de un rey persa que acaba de ganar una batalla y mira al cielo como si le debiera honores. Algo que nos hubiese llenado de una extraña alegría a ambos.

1 comentario :

Julian Castro dijo...

El mes de amor y amistad es tan importante para muchas personas ya que es una epoca de armonia, acompañamineto y detalles,esta fecha se celebra dando
Regalos con peluches o chocolates compartiendo en familia o en pareja.