27/5/15

Me gusta fumar en el tendedero y escuchar por el patio a la pareja que siempre discute. Ella es sudamericana. Ahora han parado. Se escucha una radio. Puede que la suya, sobre la mesa de la cocina, junto a la bolsa del pan de molde y sus manos que se enlazan y se separan. También suena el viento y un tren que pasa hacia el norte. Un patio es como un tubo de resonancia, como si Dios pusiese un vaso en el suelo y acercase la oreja para comprender su creación: el viento, el mercancías de todas las noches a la misma hora, la pareja de arriba, y yo, con un cigarro entre los dedos y esta manía de creer que la vida es algo de lo que se puede hablar.

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