6/10/09

A los Hombres Pelota se juega de la siguiente forma: el padre coge en brazos a la hija pequeña en el pasillo y dice con voz grave de narrador de película fantástica “hace millones de años, en un extraño y lejano planeta…vivían…los Hombres Pelota.” Después hay que ir al dormitorio principal caminando como si uno fuese un gigante, es decir, acompañando los pasos con ruidos guturales que den miedo y supongan una amenaza a la hija mayor que les espera botando sobre la cama con una almohada preparada para defenderse del Hombre Pelota y su pequeña ayudante. Una vez allí comienza una guerra de manotazos, empujones y partículas de risa que caen a cámara lenta como cuando eres viejo y una noche sueñas que nieva en una ciudad desconocida. El padre debe rendirse al poco rato o fingir que alguno de los golpes le ha causado mucho daño o una muerte súbita que será festejada por ambas niñas como señal de victoria.
El juego se puede repetir tantas veces quieran las hijas; la más pequeña, que rondará los tres años de edad, será la que con más insistencia propondrá repetirlo una y otra vez. Un detalle importante, una vez en la cama, cuando las niñas botan y ríen, el padre puede desafiarlas a un combate cuerpo a cuerpo que consiste en derribarlas con la tripa, esto puede darle al juego un carácter más gimnástico ya que las niñas deberán levantarse a toda velocidad de la cama para ser derribadas de nuevo. A Hombres Pelota se puede jugar también en la piscina, en la zona que menos cubre, sustituyendo los exagerados pasos en el suelo por manotazos en el agua que creen la misma o similar sensación.
Aquellos que vean en este juego una metáfora de las enseñanzas de Sun Tzu en cuanto a estrategias y artes bélicas se equivocan. Aquellos que vean una invitación a la barbarie más explícita como la que promulgaba el famoso hijo del herrero de las fantasmales tierras de Cimmeria se equivocan. Los Hombres Pelota es un canto a la hermandad y a la desmitificación de la fuerza, dado que el héroe es un bruto e inocente perdedor más propio de los Viajes de Gulliver que de cualquier mente enrevesada.
Al terminar el juego el padre probablemente estará sudando pero no por ello hay que alarmarse, se trata de una transpiración feliz, una sensación que reconforta y ayuda a que el resto de los problemas reales parezcan más lejanos, casi insustanciales. Después del juego conviene beber mucho, se recomienda agua, no hace falta que sea mineral, un sencillo vaso de agua del grifo bastará para volver a sentirse bien. Muy importante, quizá lo más importante de todo: cuando el juego haya terminado y la casa recupere su silencio nocturno conviene sentarse un rato y recordar cada paso, cada palabra, cada gesto de las niñas, cada mirada, para cuando llegue el día no muy lejano en que ya nadie le pida jugar a nada.

2 comentarios :

Anónimo dijo...

Muy importante, quizá lo más importante de todo: cuando el juego haya terminado y la casa recupere su silencio nocturno conviene sentarse un rato y recordar cada paso, cada palabra, cada gesto de las niñas, cada mirada, para cuando llegue el día no muy lejano en que ya nadie le pida jugar a nada.

Esto es magia, Luis.

Alfredo.

lu dijo...

Muchas gracias, Alfredo. Me alegra que te guste.