4/6/09

Llevo varios meses sin escribir y, ahora, al empezar a hacerlo siento una distensión interior que me llena de extrañeza, es como pasear por una calle conocida con los ojos vendados, como si un gigante te levantara gentilmente en la palma de su mano y te aproximara al interior de una nube desde la que tú, absorto, estimaras en qué consiste tu vida. Llevo varios meses sin escribir, ocupado más en asomar la vista por la rendija del buzón y comprobar si hay alguna carta amable o simplemente viendo pasar los días como quien contempla el vuelo de una mosca sobre los restos del desayuno en la mesa de la cocina. Ha empezado a hacer calor; la tímida primavera de Madrid pasó veloz mirando al suelo y tras ella llegó cabalgando el verano con su confusión y su colección de cromos quemados. 
Sí, estoy escribiendo, lo veo, pero no acabo de sentirlo; los dedos van y vienen y cumplen su función antigua. Nada se olvida y muy poco se aprende: todo es repetición y desgaste. El verano se ha sentado delante de mi ventana y me da la sensación de que va a estar varios meses sentado en su taburete de piel de tigre dando palmas y escupiendo contra la pared. Las chicharras y las reventadas golondrinas juegan a los duetos. Fumo demasiado y cuando llega este tiempo mi cabeza se resiente por dentro y se cansa de tanto humo que no sabe dónde meter. 
Las palabras han vuelto a la carrera. Bravo por ellas y también un poco por mí; aunque sea un desfile en diferido, una retransmisión de algo que aconteció ya en algún quiebro chulesco de tiempo del que casi me había desentendido.

2 comentarios :

Alejandro fernández Jaquotot dijo...

LLevas meses sin escribir, y yo más de una decada sin leerte.

Quiero decirte que el verano no esta sentado todavía en la ventana, que se está acomodando inseguro en el taburete como hacen los cantaores antes de arrancarse y bordar una noche propia.

Y tu deberías estar como el verano y como el cantaor: seguro de que despues de menear el culo un poco en el cojín; volveras a cantar como dios y a dar un calor del copón. Año tras año, recital tras recital, por muchos meses que pasen por medio.

Un abrazo Luis.

Mr Fernández

lu dijo...

Muchas gracias por los ánimos, Alejandro. Lo peor es que llevamos una eternidad sin vernos y eso habría que solucionarlo. A ver qué se puede hacer.

Un abrazo.