18/8/15

Todas las ciudades acabarán siendo la misma. Lo pensaba ayer volviendo de Gerona en tren. Tarragona: un Decathlon, un Media Markt, urbanizaciones hechas con un molde y una franquicia de cines para ver películas de zombis y tipos tatuados que se persiguen en coches horteras. Lérida: lo mismo. Zaragoza: también. Gualadajara: no sé si ha llegado todavía Media Markt, por lo demás, idéntica. Echo de menos ser un viajero de otro siglo, aunque quizá en ese tiempo también se aburrirían contando iglesias románicas o castillos clonados. Quizá el error sea viajar, desplazarse, arriesgar la normalidad por un sueño confuso de esparcimiento que muchas veces no va a ningún sitio. España es hoy un gran espacio comercial que da cabida a muchas tiendas. Con este escenario tiene mérito albergar aún ideas nacionalistas. No sé. Lo único que se me ocurre es que en cada Decathlon suenen por megafonía músicas identificativas de cada Autonomía, así se resguardaría ese romanticismo inverosímil de sentirse diferente al que compra en la misma tienda pero doscientos kilómetros más al sur.