10/10/13

Ocasión. Vendo ego en mal estado. Engordó, adelgazó, observen el pellejo y la forma de derrota napoleónica que adquiere al poco rato. Lo expongo aquí sobre esta mesa de camping a la curiosidad popular y las moscas. No sabe más idioma que el látigo: el dolor le alimenta: pastillas de dolor concentrado en una cazuela, denle eso y divagará sobre la nomenclatura de la luz o la conveniencia de ciertas palabras sin importancia. Viene forrado de Ilíadas pero no es sumergible. Le asusta visualizar el mecanismo ruidoso de los grillos, aunque si le dicen que es por amor lo aceptará de buen grado. Duerme sobre cardos y miel. Se afeita sin ceremonias frente a un disco cualquiera de vinilo en cuyos surcos encuentre algo de lo vivido. Es muy bueno diciendo adiós. Torturante timidez. Precio a convenir.