8/6/13

Recuerdas cuando la música te inflaba el corazón, pero no recuerdas cuando dejó de hacerlo. Un día el camino se desdibuja. Las azaleas guardianas huyen en ambulancias voladoras a inspirar a otras vidas y te dejan frente a una taza de caldo pedregoso que habrás de ingerir a diario. Una voz no autorizada te dirá que esa infusión de piedras te hará más fuerte. Pero es mentira. La música se va con los que tienen sangre navegable, a jugar a las góndolas, a coser las capas de los reyes del futuro, no con los que toman sopa de corteza terrestre y le buscan defectos a todas las puestas de sol.