20/1/11

Mireia, me gusta jugar contigo a "la situación es la siguiente", ¿de dónde salió el nombre? Solo recuerdo que un día estábamos dibujando en tu pizarra pequeña y apareció. Las cosas pasan así. No contamos con biógrafos que escriban lo que hacemos, todo eso que se nos viene a la cara entre respiración y respiración. Tus dedos sujetaban una tiza rota y fueron trazando círculos que aparentemente no tenían mucho sentido. Recuerdo tus pestañas, esas raras flores submarinas que me gusta observar cuando no me miras. Se movían de vez en cuando siguiendo el ritmo de tu mano y el del interés que se estaría desarrollando en tu cabeza: la gente seria lo llama imaginación. Después llegó mi turno. Dije la situación es la siguiente y nos dibujé a los dos, y creo que había un coche y tú te reíste porque empezaba a ser como una película, había que interpretar algo, una acción: tú y yo comenzando un viaje, dos muñecos delgados de piernas rectas y cabeza redonda que difícilmente podrían abrir las puertas de ese coche desproporcionado.
Después estuvimos mucho tiempo sin jugar. Me pedías otras cosas o directamente inventaba para ti otros entretenimientos como la guerra de miradas o robarme la servilleta en la cena o el peor mago del mundo (ese espectáculo de antimagia que combate la tendencia a darnos mucha importancia y que te hace reír tanto.)
Anoche volvimos a desempolvar la pizarra. Fuiste tú. Apareciste en el salón con ella y el estuche de las tizas. Dijiste: "la situación es la siguiente" y tus ojos brillaron como esas joyas enormes que nadie puede comprar. Dibujé un helado de tres bolas. Tú elegiste los sabores. Para el de menta apretaste mucho la tiza verde haciendo círculos, intentando no salirte, demostrándole a tus limitaciones que no tienen nada que hacer contigo. Por la televisión decían algo que ya no recuerdo ni nos importó en ese momento. Luego dibujé un vaso y te bebiste el agua. Luego vino el rectángulo y un triángulo dentro y tu fascinación de que la geometría pueda contener tantos espacios para el misterio: formas que caben en otras formas que íbamos inventando. Creo que la situación es la siguiente: tu llegada al mundo ha sido el regalo que no esperaba. Y creo que algún día te acordarás de estas cosas y escribirás sobre ellas. Tus palabras seguirán a estas o se superpondrán o las anularán si es preciso. No me importa. Que sea. Que suceda. Que lo que venga complete ese círculo del que hablan. Las pizarras se inventaron para desmentir al destino y empiezo a comprender que las palabras también.

2 comentarios :

Pedro Aros Castro dijo...

A veces la interpretación que tienen los hijos de los acontecimientos son diferentes, pero ojala se acerque lo más posible a la versión de sus padres, felicitaciones, Luis
saludos

luis acebes dijo...

Muchas gracias, Pedro. Un saludo.